El evangelio de esta fiesta es como el ?testamento en acción? de Jesucristo según el Evangelio según san Marcos el Evangelista. No es un discurso teórico, sino un envío concreto que define qué significa ser discípulo en cualquier época.
?Id? proclamad?: la fe no se guarda
El primer acento es claro: salir. La fe no es algo privado ni encerrado. Si se queda solo en lo interior, se deforma. Hoy, este ?id? tiene una traducción muy directa: salir de la comodidad espiritual (vivir la fe solo cuando conviene), no reducir el cristianismo a lo íntimo, y atreverse a que la fe tenga consecuencias visibles.
Proclamar no es imponer, pero tampoco esconder. Hay una diferencia entre respeto y silencio por miedo.
?El que crea??: la libertad y la responsabilidad
Estas palabras pueden sonar duras hoy, pero apuntan a algo serio: la fe no es indiferente. Aceptar o rechazar el Evangelio tiene consecuencias porque afecta a la verdad sobre la vida.
Esto significa que creer no es solo ?opinar?, es confiar y orientar la vida, que la indiferencia espiritual también es una decisión, y por último que el anuncio cristiano respeta la libertad, pero no es neutral.
Aquí hay un equilibrio importante: anunciar con claridad, pero sin juzgar a las personas. La verdad se propone, no se impone.
?Les acompañarán estos signos?: ¿qué significa hoy?
Los signos que aparecen (expulsar demonios, hablar lenguas, curar?) pueden desconcertar. Pero más allá de lo extraordinario, revelan algo esencial: la fe auténtica transforma la realidad.
Si bien estos signos se verifican hoy por la multitud de carismas que reparte entre los fieles el Espíritu Santo, también quienes piensen que no los tienen pueden «traducirlos» a su vida concreta:
?Echarán demonios? es luchar contra lo que destruye a la persona: odio, adicciones, desesperanza, mentira. ?Hablarán lenguas nuevas? es aprender a comunicar de otra manera: palabras que construyen, que reconcilian, que dan vida. ?No les hará daño el veneno? es no dejarse contaminar por ambientes tóxicos (cinismo, violencia, superficialidad). ?Impondrán las manos a los enfermos? es hacerse cercano al que sufre, acompañar, cuidar, no pasar de largo.
No se trata de buscar lo espectacular, sino de una vida que, unida a Cristo, tiene un impacto real.
«El Señor cooperaba con ellos?: no estás solo
Este detalle final es clave. No dice que los discípulos lo hicieron todo por su cuenta. Dice que el Señor actuaba con ellos.
Para un cristiano hoy esto cambia la perspectiva: no se trata de ser perfecto antes de actuar, tampoco se trata de tener todas las respuestas, pero sí de dar pasos confiando en que Dios actúa en medio de lo pequeño.
En la fiesta de San Marcos Evangelista, una forma concreta de encarnar este envío hoy podría ser: elegir un ?envío? concreto: una persona, un ambiente o una situación donde puedas ser más consciente de vivir el Evangelio. Decir una palabra de fe sencilla: sin discursos, pero real (por ejemplo, compartir lo que te sostiene en un momento difícil). Hacer un gesto que sane: reconciliarte, ayudar a alguien, escuchar de verdad. Cuidar tu lenguaje: que tus palabras no envenenen, sino que den vida. Y confiar en que Dios actúa: incluso si no ves resultados inmediatos.
En definitiva: El envío de Jesucristo no pide héroes espectaculares, sino testigos disponibles. La diferencia no la hace la fuerza del discípulo, sino la presencia de Dios que actúa a través de él.
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